La situación de Nicaragua: ¿Migración o escape?
¿Se imagina que más de diez millones de chilenos quisieran irse del país? Ciertamente, no es algo que haya ocurrido, y que muy improbablemente ocurrirá. Sin embargo, una situación así, sí ocurre en otro lugar del continente.Nicaragua, es un pequeño país de Centroamérica, con una población cercana a los cinco millones y medio de personas. Actualmente, está gobernado por el sandinista Daniel Ortega desde que fuera electo el año 2006. El pasado lunes, se publicó un sondeo que arrojó que un 64,5% de la ciudadanía desaprueba su gestión, tildándola de “autoritaria”. Incluso es más, un 66,3% de la población, reconoce la posibilidad de emigrar a países como Estados Unidos, Costa Rica o España.
Pero, ¿qué hace que la población de un país quiera irse? Según la encuesta publicada por el diario nicaragüense La Prensa, los principales dardos apuntan al gobierno encabezado por el izquierdista Daniel Ortega, un conocido líder sandinista que en los años ochenta dirigió una revolución al interior del país.
La mayoría de los encuestados opina que el de Ortega, “es un gobierno autoritario que actúa para instaurar una dictadura” (64,2%), mientras que cerca de un 80% le crítica su promesa incumplida de reducir el hambre y el desempleo en Nicaragua. Incluso dentro del mismo pacto que lo apoya, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, están en desacuerdo con la manera en que Ortega ha llevado a cabo la conducción del país.
Las principales causas de la poca popularidad del presidente Ortega, tienen que ver con el descontento producido entre la población debido a factores como el alza en los precios de los combustibles (a pesar del tratado que mantiene con Venezuela para la importación de petróleo), el fuerte aumento en los precios de alimentos y medicina, y la preocupación de las personas por la fuerte inflación que mostró el país el último año, en el cual acumuló un alza de un 16,88%, siendo la cifra más alta de Centroamérica. Sumado a lo anterior, están las difíciles condiciones que se prevén para el país. La última semana, la revista británica The Economist predijo que el crecimiento del país este año será de un 3% mientras que la inflación bordearía el 19%. Todas estas cifras mantienen al país y a su gobernante pendiendo de un hilo.
Sin embargo, mirando un poco más allá, podemos encontrar que no todas las cifras son de fiar. En efecto, el periódico que encargó la encuesta, La Prensa, no se puede definir como un medio relativamente objetivo. Por el contrario, años atrás dicho periódico encabezó lo que se tilda como una feroz campaña anti-sandinista al interior y también fuera de Nicaragua, por lo que también hay que tomar los resultados de la encuesta con cautela.
Sin embargo, lo que está claro, es que la posición que tiene en estos momentos la figura del presidente Daniel Ortega, podría no ser la peor; durante este año, deberá enfrentarse a una oposición derechista fuertemente unida, en las elecciones municipales que se celebrarán en noviembre, y en el hecho de que la popularidad del presidente siga cayendo, se podría encontrar con un fuerte revés de poder en el liderazgo en cuanto al plano local, donde actualmente, el sandinismo es mayoría.
Viéndolo de esta manera, uno puede pensar que la situación es difícil. Sin embargo, se pone aún más difícil, pensando en que indicadores de este tipo, al nivel de The Economist, son una fuente de consulta constante entre empresarios e inversionistas extranjeros, que en estos momentos no deben estar viendo con buenos ojos la situación nicaragüense, haciendo aún más complicado el futuro de la población, y motivándolos mucho más a emigrar del país en busca de mejores oportunidades.


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